
Recuperando el potencial transformador del agua para el sur de LA
La Dra. Zoe Cunliffe y Tianna Shaw-Wakeman trabajan como gerente y directora, respectivamente, para el programa de justicia ambiental de Black Women for Wellness, una organización de justicia reproductiva dedicada en atender las necesidades de las mujeres y niñas negras del sur de L.A.
El condado de L.A. capturó suficiente agua en la pasada temporada de lluvias para satisfacer las necesidades anuales de 3 millones de personas, diez veces más que el año pasado. Los Angelinos estamos recuperando nuestra relación con el agua, pero aún tenemos décadas de daños que reparar entre las comunidades negras del sur de L.A.
En Black Women for Wellness (BWW), reconocemos que la solución comienza con el empoderamiento. Durante años, hemos dicho que el agua es un derecho humano, especialmente para las personas embarazadas y las infancias. El agua es fuente de vida, pero a muchos de nuestros vecinos históricamente se les ha negado el acceso a agua limpia y segura. La justicia reproductiva, según la definición del colectivo multicultural SisterSong, afirma el derecho de autonomía corporal de todas las personas gestantes, de elegir tener hijos y criar esos hijos en condiciones seguras y saludables. La falta de acceso a agua limpia y segura viola estos derechos. Por esa razón, recientemente publicamos una edición revisada de “A Drinking Water Guide for South Los Angeles” (Guía sobre el agua potable para el sur de Los Ángeles), un recurso que ofrece a nuestras comunidades el lenguaje para nombrar sus experiencias en torno al agua y que les brinda herramientas para defender sus derechos ante los representantes locales, analizar la calidad de su agua potable, elegir filtros y mucho más.

Incrementar la inversión en el entorno construido del Sur de L.A. tiene el potencial de mejorar la calidad de nuestra agua y aprovechar su poder para enriquecer nuestras vidas. Plantar árboles, introducir plantas nativas y llenar de vegetación el paisaje de concreto en el Sur de L.A. permitiría que el mundo vivo eliminara los contaminantes del agua de lluvia y almacenarla para su uso futuro. De esa forma, reduciría la temperatura de nuestras calles, haciéndolas mucho más habitables. Sin embargo, el primer paso para hacer realidad este potencial es reparar los daños del pasado.
Una historia de falta de inversión y contaminación
Las familias negras se establecieron en el Sur de L.A. en los años 20 porque el redlining y otras políticas racistas les impedían ser propietarias de viviendas en otras partes de la ciudad. En las siguientes décadas, varias industrias contaminantes fueron instaladas sistemáticamente en los vecindarios del Sur de L.A., y grandes autopistas como la I-110 y la I-10 se construyeron en comunidades negras y latinas políticamente marginadas. Esto ha dado como resultado una contaminación persistente del aire y del agua, con consecuencias duraderas para la salud pública. Los residentes del Sur de L.A. presentan tasas desproporcionadamente altas de asma, enfermedades cardíacas y afectaciones a la salud reproductiva.
Estas políticas discriminatorias sobre el uso de suelo también han resultado en una falta de inversión en árboles y vegetación en el Sur de L.A. Sin embargo, en 2012 la ciudad retiró 400 árboles centenarios, incluyendo pinos y magnolias, para dar paso al transbordador espacial Endeavour de la NASA. Los árboles y las plantas nativas ayudan a ralentizar, descontaminar y almacenar agua de lluvia, lo cual permite mantener los contaminantes peligrosos fuera de las aguas subterráneas urbanas. Hemos hablado con varios residentes negros de los Ángeles que lamentan la perdida de estos árboles. Su eliminación no solo afecta la salud de la comunidad sino que también significa la pérdida de un legado histórico.
A esto se suma el cúmulo de problemas ambientales que enfrentan las familias negras, que derivan de la contaminación heredada, la actividad industrial sostenida y la negligencia local. En 2018, la Sativa Water District en Compton fue disuelta después de abastecer de agua contaminada y en mal estado a los residentes durante décadas. Se encontró que el agua contenía manganeso, un metal que se encuentra de forma natural en las aguas subterráneas locales y puede causar daños al cerebro en altas concentraciones. El agua que salía de las llaves era de color café. Alrededor de tres años después, se produjo un derrame importante en un oleoducto en el campo petrolífero de Inglewood (el campo petrolífero urbano más grande del país), donde se realizan actividades altamente contaminantes muy cerca de parques, escuelas y hogares de más de 1 millón de personas. La comunidad también ha tenido que evacuar debido a fugas de metano. Recientemente, en 2024, investigadores encontraron niveles tóxicos de plomo en el agua potable de Watts, un histórico vecindario negro donde viven alrededor de 40,000 personas.
Cuando hablamos con los residentes del Sur de L.A., constantemente comparten sus preocupaciones sobre la calidad del aire, el agua y el suelo. Todos ellos son esenciales para la vida. Los residentes negros quieren y merecen más.

Transformando el agua: de fuente de ansiedad a solución
Historias como éstas explican por qué muchas comunidades negras no confían en el agua que sale de sus llaves. En nuestros recorridos comunitarios entre 2022 y 2026, la gran mayoría de los más de 1000 hogares con los que hablamos reportaron que no confiaban en el agua de sus llaves y en su lugar, consumían agua embotellada. Los residentes reconocen que el agua representa una oportunidad para la transformación, pero, debido a las desigualdades pasadas y presentes, no están muy seguros de que la inversión que necesitan pueda provenir del mismo sistema que causó el daño en primer lugar.
En Los Ángeles tenemos abundancia, pero necesitamos adaptar nuestro entorno construido para que esté en sincronía con la vida que nos rodea. Integrar vegetación y otros elementos naturales en nuestros paisajes urbanos permiten que las ciudades puedan imitar los procesos naturales y esto nos ayuda a avanzar hacia un futuro más sostenible para el agua.

Sin embargo, esta transformación no podrá ocurrir hasta que cambiemos la narrativa local en torno al agua para celebrar su interconexión.
En una encuesta llevada a cabo en 2024 por BWW con 324 residentes negros del Sur de L.A., casi todos los encuestados manifestaron su apoyo a una mayor inversión en la infraestructura hídrica local. Expresando particular entusiasmo por mejorar la calidad del agua potable, fortalecer la conservación del agua y crear más espacios verdes. Así que, mientras los residentes negros de Los Angeles enfrentan importantes desigualdades relacionadas con el agua, ya están soñando con un mejor futuro relacionado a ella.
En numerosos eventos organizados por BWW el año pasado, miembros de la comunidad han visto “Piensa Diferente Sobre el Agua” (Think Differently About Water), un video de tres minutos de Accelerate Resilience L.A. (ARLA) que explica cómo la ciudad podría aprovechar el agua de lluvia. Después, los residentes participaron en conversaciones para imaginar soluciones para el agua del Sur de L.A. Muchos miembros de la comunidad se mostraron entusiasmados con cambios pequeños pero de gran impacto, como la incorporación de plantas en los bordes de los estacionamientos. Entendiendo los múltiples beneficios que brinda aumentar la cantidad de flora. Tener más flores y arbustos no solo hacen que sus calles se vean mejor; también hacen que el agua potable sea más limpia y que los vecindarios sean más frescos. Muchos de los residentes tienen profundas raíces en el Sur de L.A., por lo que saben exactamente cuáles calles podrían beneficiarse de este tipo de transformaciones.
Al final del año pasado, facilitamos dos talleres de educación sobre el agua para jóvenes, donde estudiantes de secundaria y preparatoria expresaron su frustración acerca de la falta de espacios verdes y agua que fluya libremente en su zona. Un informe reciente de ARLA y Hyphae Design Laboratory revela que el condado de Los Ángeles cuenta con 488 millas cuadradas de superficie pavimentada y apenas un 21 porciento de cobertura de árboles, porcentaje que en algunas zonas del sur de Los Ángeles cae hasta el 5 porciento. Los estudiantes propusieron muchas ideas para mejorar estas cifras y la salud de sus comunidades: ¿Qué tal que quitáramos el pavimento para conectar el agua con el suelo? ¿Y si siguiéramos captando agua de lluvia para abastecer a más de los 3 millones de personas que ya cubrimos este año? ¿Y si garantizáramos que cada residente, ya sea inquilino o propietario, tuviera acceso a agua potable limpia para dejar de comprar agua embotellada llena de nanoplásticos?

El agua sostiene toda la vida. Alrededor del 70 porciento de la superficie de nuestro planeta está cubierta por agua, y esta fuerza de vida constituye alrededor del 60 porciento de nuestros cuerpos. Revitalizar los flujos ancestrales del Sur de Los Ángeles mediante la filtración del agua de lluvia y de las aguas subterráneas a través de paisajes verdes y frondosos puede hacer que nuestra agua potable sea más limpia y reafirmar nuestra conexión con la tierra y los cuerpos de agua de donde vivimos. Los residentes negros de Los Angeles deben ser parte de esta revitalización, y quieren serlo. Las ideas y perspectivas de nuestras comunidades son la clave para un futuro hídrico más equitativo para todo el Sur de Los Ángeles.
Si deseas republicar este artículo, solo envía un correo electrónico a info@livinginfrastructure.org.

Traducción por Dante UretaVerificación de datos por Irene BantigueEdición de textos por Eleanor RobinsLa Dra. Zoe Cunliffe es gerente del programa de justicia ambiental en Black Women for Wellness, donde trabaja para enfrentar la carga desproporcionada que la contaminación y las sustancias químicas tóxicas imponen sobre la salud de las mujeres y niñas negras del sur de L.A. Es doctora en filosofía con especialización en feminismo y justicia social. Ha publicado sus investigaciones en cuatro revistas académicas y las ha presentado en 16 conferencias. Durante años su trabajo se ha centrado en elevar las voces de las mujeres y las personas racializadas, impartiendo clases a mujeres privadas de la libertad, siendo parte de programas para estudiantes de preparatoria en escuelas de escasos recursos y siendo voluntaria como tutora de alfabetización para personas adultas en la Biblioteca Pública de Los Ángeles.Tianna Shaw-Wakeman es directora del programa de justicia ambiental de Black Women for Wellness y es activista por la justicia racial y el medio ambiente. Su trabajo busca enfrentar la realidad de que las personas negras están desproporcionadamente expuestas a la contaminación tóxica y, al mismo tiempo, insuficientemente protegidas de sus efectos en el entorno en donde viven. Es licenciada en psicología y maestra en emprendimiento social por la Universidad del Sur de California, donde se graduó como la primera persona negra en obtener el reconocimiento de valedictorian (el promedio más alto de su generación). Anteriormente formó parte del Consejo Juvenil del Alcalde para la Acción Climática, fue nominada a la Comisión de Movilización para la Emergencia Climática de la Ciudad de Los Ángeles y fue integrante del consejo directivo de L.A. League of Conservation Voters.Kalos X es une artista multidisciplinarie. Productore creative, director y fotógrafe de arte, con un enfoque especial en la conexión humana dentro de las comunidades BIPOC. Su trabajo se sitúa en la intersección entre la imagen, la identidad y la música. En campañas internacionales y proyectos humanitarios, Kalos entreteje intención y sensibilidad artística en cada imagen. Como creadore no binarie de ascendencia nigeriana y mexicana, aborda la narrativa visual con una profunda empatía y una mirada llena de matices.


